domingo, 6 de febrero de 2011

En esta mueres, Diego. Mueres sí o sí (:

Piero está leyendo lo último que mi mano ha decidido escribir. Ha prendido mi lámpara negra y la luz ilumina la oración en la que nombro a Diego. Y entonces decido caminar en círculo,recorrer todos los rincones de mi habitación(en la que tantas veces pensé en no pensar en él). Piero parece estar concentrado, veo un brillo transparente en sus ojos. Ha movido la cabeza en señal de desaprobación. Supongo que me va a gritar y/o abrazar. A veces pienso que hubiese sido mejor mirarlo a él todos los recreos y no a Diego. Hubiese sido menos complicado, menos mierda. Pero me enamoré hasta los huesos de la mejor persona. De la mejor persona para mí, claro. No puedo ser más imparcial. Diego era(es) la mejor mezcla de literatura y libertad. Y bueno, yo me enamoré y él no. Suele pasar, así es la vida(¿así es la vida?). No es tan malo. Ayer les confesé a mis amigas que yo (la que le tenía pánico a los chicos) había estado enamorada hasta estar hecha mierda. Literalmente, hecha mierda. Y a esa confesión la respaldó un vaso lleno de Pisco con Sprite. Y yo no tomo, fue por ti, Diego. En fin, esa es ya una historia conocida, es mejor ya no hablar de eso. Ahora, Diego y yo somos patas, lo quiero como brother. Como dije alguna vez, voy a mandar de viaje tu lado de seductor y me voy a quedar con tu lado soy tu amigo en Lima. Esa historia, bastante manoseada y con mil finales, la está leyendo Piero. Y parece estar bastante entretenido. Piero ha llegado a mí y a mis manías en el mejor momento. Ha llegado ahora que me siento vulnerable y aburrida de tanta soledad. Quiero compañía, pero no compañía con agarradita de mano. Saber que alguien está cerca, eso es lo único que necesito(me la tengo que creer). Para el otro catorce de febrero, será.

He borrado las entradas anteriores, porque en todas Diego se asomaba por las oraciones. Quiero empezar de nuevo, volver a quererme más a mí que a él. No me gustan los cambios, porque implican mucha reflexión y revivir recuerdos para no volver a caer. Y los recuerdos son los que me ponen mal. Vamos a joder un poco al recuerdo. A ver todo lo malo y no lo bueno. Voy a borrar, a borrar mucho.


Ale
Lima, 5 de febrero del 2011.
Entrada escrita camino al aeropuerto. Tantas despedidas se fueron en un avión.

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