sábado, 12 de febrero de 2011

Confusiones(y confesiones) a la 2 y 27 am

Bueno, estoy rellenando una agenda improvisada en mi bitácora, cosas que tengo que hacer (y que no debo hacer), proyectos, exámenes, pensamientos, dibujos, insomnio. Miro la hora cada dos segundos, busco unas fotos para un afiche y me siento extraña. Entonces, me pregunto ¿qué debo hacer? Y la respuesta sale de las gotas de agua que acabo de tomar: debo(y quiero con toda el alma) escribir. Porque escribir es lo único que me va a aclarar el panorama de esta semana. Hay un silencio incómodo entre el teclado y yo. Hay mucho para contar, pero no sé por dónde empezar. Me robaron el celular el viernes. Sí, ya lo sé, mi cel, mi Motorola W270, estaba ya viejito, los años se habían encargado de su vejez. Ese celular se ha llevado en su chip(el cual ya bloqueé) todos mis secretos. Me lo regalaron la navidad del 2008 (año en el que egresé del cole y se comenzó a fregar todo), marcó época en mi vida: tenía conexión a internet, mp3, podía llamar y recibir sms (jajajaja), se le prendían unas lucecitas cuando me llamaban o me mandaban mensajes...ERA TODO.  Cuántas llamadas incómodas y estúpidas, cuántos mensajes desesperados pidiendo compañía, cuántas fotos, cuántos ya me va a llamar. Ay, cel, te extraño. Y al irte haz dejado abierta la posibilidad de comprarme un Nextel. Señor ratero de celulares con alto contenido afectivo, espero que haya tenido GRANDES motivos para haber aumentado una desgracia a mi semana(y a mi año).

Del insomnio he pasado al tengo sueño todo el día. No me dan ganas de levantarme, mi estado de ánimo cambia mil veces en un día, como poco y después un montón. Todo es un desorden total, esa es la palabra, DESORDEN.  Y no sé por qué rayos me molesta este desorden. Siempre he vivido en el desorden, un desorden personal (como el desorden del que habla J.R.R) un desorden que al final es orden, porque soy un poco maniática cuando arreglo mis cosas. Pero luego me aburro de mí orden( y de mí, también) y mando todo al tacho. Mi desorden es el mejor amigo de mi soledad. Ah, hay un tercero. Ahhh, hay un cuarto. Libros + papeles + desorden + soledad. ¡Qué bonito! Hay otra cosa que ha surgido esta semana. Me he vuelto demasiado reflexiva, digamos que, casi soy una filósofa. Todo el tiempo pienso y pienso y pienso. Pienso en todo, en especial en lo que más me duele. Y me quedo con la típica mirada al vacío y no quiero que nadie me hable (solo les dejo ese atrevimiento a los libros y a mi mamá). Y bueno, hay otra cosa, la más hardcore tal vez. Pero de esa no hay que hablar, porque me pone triste.


Ale.

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